| La Poêle, pequeño reino de grandes creaciones |
|
|
| 21 de agosto de 2008 | |
|
El sueño del Chef y propietario de La Poêle, Roberto Cetrangolo, se inició hace nueve meses, con gran esfuerzo y alguna mano amiga que se acercó para pintar o lijar puertas. El resultado se ve en la expresión de Roberto, enamorado de su restaurante, y extasiado por esas ganas de crear constantemente nuevos sabores para deleitarnos. Excelentes materias primas, esmerada atención, y una mente joven e inquieta al mando, hacen al lugar. Al entrar en La Poêle, que significa sartén en francés, uno se encuentra con un ambiente simple. El salón, de grandes ventanales, da espacio a las mesas que albergan los 16 cubiertos. Con buenos copones invitan a sentarse y poner en alerta los sentidos para lo que vendrá. A más de un fanático de la alta cocina se le van a ir los ojos a la colorida biblioteca, con ejemplares de pastelería, especias, y cocinas étnicas entre otros tantos. Lo bueno es que si con los ojos no te alcanza, los sillones de la entrada son un excelente punto para relajarte, sacarte el día de encima, agarrar el libro que más te tiente y aprender un poco, y porque no, generar aún más hambre. Una canasta con variedad de panes caseros (el de pasas será recurrente entre tus sueños), un rico paté, y manteca con sal marina llegan a la mesa mientras la carta es estudiada. Esto último no lleva mucho tiempo, ya que las opciones son pocas, aunque bien pensadas. Para empezar, se puede pedir una ensalada tibia de papines, chauchas y huevos duros de codorniz, con vinagreta de mostaza a la antigua, muy simple y con productos seleccionados. La sopa de cebollas (ver receta) es de esos platos que Roberto no se atreve a mover de la carta, porque teme represalias por parte de los comensales, que ya se han vuelto fanáticos de este clásico invernal. Cierra las opciones en cuanto a entradas el plato de mollejas con puré de remolachas y mostaza (ver receta), que habla por si solo. A la hora de los principales, el estómago uruguayo siempre quiere carne, por lo que no falta el entrecot con puré de papas y hongos salteados (ver receta). Asimismo, el solomillo de cerdo con paneer se abre lugar en la carta. Para hacer honor a nuestras aguas, la pesca del día sale acompañado de una salsa holandesa con brócoli, repollitos de brusela y coliflor. En cuanto a postres, el brownie con helado de pomelo rosado vale la pena (ver receta). Pero esto no es una exclusiva del brownie... para los golosos, la némesis o la degustación de helados son una tentación. Las frutas de estación pocheadas en almíbar con helado de vainilla son la elección para quien busque algo no tan chocolatoso, y un toque más liviano. El Chef tiene aires de heladero, y se entretiene elaborándolos de diferentes y novedosos sabores, ya sea para los postres, o bien para los pedidos que le hacen telefónicamente. Algunos sabores que han alcanzado el éxito son: mandarina, chocolate blanco con especias, pera, coco, y lima a la pimienta. También ofrece sus panes y patés para llevar, ampliando así la oferta para los clientes que luego de conocer el restó, quieren recrear la experiencia en sus hogares. La carta de vinos sólo incluye etiquetas nacionales, pero a la altura de la propuesta gastronómica del lugar, y para aquellos cerveceros de alma, tener Grolsch es una bendición. Los viernes de este mes, si vas al restaurante, te encontrarás con que en conjunto con la Bodega Pisano, han ideado un menú de tres pasos para maridar con el Syrah RPF de la bodega. El restaurante abre sus puertas, en Williman 579, de martes a domingo desde las 20.30hs. Entrada, plato, y postre desde $550. Se realizan eventos privados fuera de este horario todos los días, y el teléfono por reservas es 712 1965. Para conocer la ubicación de La Poêle en Google Maps, hacé click acá |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|











